Monday, June 10, 2013

Sabía que eras tú

En "El talento de Mr. Ripley" una única persona sabe que el protagonista miente: es la única persona que lo ha querido, que lo ha mirado con los ojos del corazón.
Rebeca está sentada en el suelo. No tiene aún 10 meses; mira a su hermano. Hay un silencio; Rafael le alcanza un juguete, quiere que ella también disfrute de alguna de sus posesiones; Rebeca lo recibe, le mira y dice "TA TA" en un tono que quiere decir exactamente lo que yo le he entendido: "Gracias". Y luego me dicen que los niños no saben, y hay que enseñarles.

Wednesday, December 9, 2009

"¡¡¡¡¡¡¡FLOTA!!!!!!!!"

Como siempre, con mi niño pequeño, en la bañera, jugamos a hacer flotar sus patos de goma. Siempre hacemos igual: por lo general la primera vez que cae el pato se escora o se da la vuelta, y hay que colocarlo derecho. Cada vez que uno se cae le digo:
- ¡oooohhhh! Se ha caído....
y él me replica, mirándome con pena:
- ¡ooooohhhh! Caío....
acto seguido se afana, lo recoge, lo endereza, lo suelta con mucho cuidado sobre la superficie del agua, y cuando, tambaleante, se queda derecho, los dos gritamos a la vez llenos de alegría:
- ¡¡¡¡¡¡¡FLOTA!!!!!!!!
Y así una vez y otra vez, un pato tras otro. Cuando terminamos, siempre hay algunos que, con la agitación, se han vuelto a caer de lado, así que el juego puede seguir indefinidamente... Y, todas las veces, mi niño pone todo el cuidado y al final, consigue que el patito en cuestión se aleje tambaleando y chocando con los demás y con las paredes de la bañera.

Pero hay un pato que no flota. Fue mal diseñado de nacimiento: tiene el cuello un poco más alto y no puede conservar el equilibrio. Con este pato el juego se trunca: se convierte en un eterno "oooooohhhh! Caío" que se repite monótonamente. Con este pato pensé al principio "este pato le frustra. Tiene muchos otros válidos: voy a hacerlo desaparecer sin que se dé cuenta." Estuve a punto de hacerlo, pero, de repente, miré al pato más grande de todos, que tiene una base muy ancha y que es prácticamente imposible que naufrague, a menos que te empeñes mucho en ello. Ese pato tiene una base ancha donde caben patos más pequeños. Así que cogí al pato discapacitado y lo puse encima, derecho, miré a mi niño y le dije con voz muy rotunda "¡¡¡¡¡¡¡¡FLOTA!!!!!!!!" Mi niño entendió, y prosiguió el juego.

Ese día los dos aprendimos que el que el pato grande ayude al pequeño, también vale.

Wednesday, October 14, 2009

Una llamada de teléfono

Estás enfrascado en tu trabajo, andando en círculos cada vez más cerrados en torno a un dilema que te absorbe, cuando suena el teléfono, un número desconocido, descuelgas y dices "¿sí?" Y sigues tan embebido en lo que te traía mártir que te pasas como un minuto pensando que es otra persona y de repente te dicen "¿no sabes quién soy?" y resulta que es tu tío, con el que hace ya cinco años que no hablabas, y se te borra cualquier pensamiento anterior de la cabeza, y sueltas lo que tienes en las manos y te niegas a la sumisión al puesto de trabajo porque ese cariño por teléfono te ha hecho súbitamente libre. Bajas al almacén y no dejas de hablar porque tienes miedo de que si dejas de hablar se evaporará la conexión. Y tu tío te habla y te ríe como siempre, como si no hubiera pasado este tiempo, confirmando que todo se aleja menos esa confianza que teníamos. En fin, éso es lo que alegra el día y marca un hito, repara un daño, apuntala un alma. Así.

Sunday, August 30, 2009

El libro secreto

Un libro secreto es como un amor: se lleva siempre en el corazón, es como un animal pequeño. Yo llevaba mi libro secreto en el bolso interior del abrigo, me acompañaba de casa al metro, del metro al trabajo, del trabajo a casa. Con el libro apartado de mí, sentía que no era yo.

Pero ahora mi libro secreto ha desaparecido y por eso no he vuelto a ser el mismo. Está en alguna parte, dentro de esta biblioteca, pero no puedo llamar a nadie para auxiliarme (“por favor, me he dejado este libro por aquí”) porque entonces dejaría de ser secreto. Así que ahí se queda, siendo el libro secreto de algún otro.

A mi alrededor ahora hay muchos libros que me tientan, pero un primer libro secreto en quien has confiado tanto, deja un recuerdo largo y tierno y aun hoy siento que me espera.

Wednesday, August 19, 2009

Explicación del titulo

"La vida no es muy seria en sus cosas" es un texto de Juan Rulfo que llama la atención porque, primero, los textos de este autor en general son muy serios y exquisitos, como un licor de hierbas pacientemente destilado de acuerdo a una fórmula secreta y que se recuerda largamente en el paladar.
Sin embargo, la frase por sí misma ya es toda una declaración de principios (y finales). Sí, mi querido Juan Rulfo, al final, la vida no es muy seria en sus cosas y mejor nos irá riéndonos un poco de aquellos momentos que eran por sí mismos hilarantes o que, pasado el tiempo, es mejor recordar con una sonrisa (o, mejor, una carcajada).